jueves, 25 de noviembre de 2010

Recuerdo mi primer amor, ese que no se olvida nunca.   Estaba en el instituto, al que llegaban jóvenes de los demás pueblos de la comarca, yo, si recordáis era heavy y había unos cuantos chicos de mi misma “condición” y   el primer día…

Estaba en la puerta del insti con mi grupo de amigas con los nervios  normales del primer día, chicos y chicas nuevos/as, novatadas, profesores, clases,… todo nuevo. Como digo, estaba en la puerta del insti, cuando llegan los autobuses de los pueblos y comienzan a bajar los alumnos, (risitas tontas típicas de la adolescencia al ver algo que te hace gracia) pero, el tiempo se ralentizo cuando una melena rubia y muy larga comienza a asomar por las escaleras del autobús. Comienza el análisis típico de las mujeres, de abajo a arriba, deportivas de baloncesto… pantalones vaqueros azules elásticos de pitillo…sudadera negra de Metallica… “chupa” de cuero con tachuelas… el aire retiró el pelo de su cara y “le vi”, era lo mas atractivo que había visto en mi vida, tenia los ojos azul cielo, una sonrisa que dejaba ver unos dientes que relucían, me miró, y un escalofrío recorrió mi cuerpo de pies a cabeza como no me había pasado nunca. Que sentimiento mas raro, ¿que eran esos nervios en la boca del estomago? Cuando desaparecion, entrando por la puerta del insti, el tiempo volvió a su estado natural y me encontré a tres de mis amigas señalándome con el dedo y muertas de la risa:

-         ¡Jajajajajaja! Que cara has puesto Ana ¡jajajajaja! ¿Has visto un fantasma?
-         Un fantasma no, ¡mas bien un ángel!
-         ¿Quien? ¿ese pelos?
-         ¿Pelos? ¡que dices! Tiene una melena lisa preciosa y muy limpia y cuidada ¿no os habéis fijado?
-         Pues no, en el no, pero su compañero no esta nada mal.
-         Pues no me di cuenta de ningún compañero.

Y entre risas y discursiones entramos al instituto.

Era mas divertido ir al instituto todos los días sabiendo que le iba ver, los nervios se aceleraban al acercarme al edificio donde me esperaban multitud de clases, deberes y estudios, pero no me importaba, esperaba la hora del patio para sentarme cerca de el a comer el bocadillo en el bar-comedor que habían habilitado los alumnos de los cursos superiores para sacar dinero para el viaje de fin de curso.

El hablaba y reía con sus amigos sin darse cuenta de que estaba siendo observado por una pantera negra al acecho de cualquier gesto o conducta que gravar en mi archivo mental para hacerme una idea de su forma de ser.

El día que tomé contacto frente a frente se hizo esperar, tres meses después de empezar el curso llego la fiesta de navidad. Esta fiesta es esperada por todos los alumnos, para comenzar relaciones que en el día a día del instituto no puedes llegar a realizar, relaciones de amistad o de amor y cariño.